jueves, abril 05, 2007

APOLOGÍA DE UN GESTOR ADMINISTRATIVO

Crónica de unos días en la otra galaxia.

Bueno, por fin, ya estamos de vuelta al planeta Tierra.

El viernes nació Laia. Todos estábamos esperando su llegada. Su mamá, els seus germanets Pere i Joan, y obviamente yo mismo.

Nació sin especiales complicaciones, asumiendo que se trataba de una cesárea programada por el ginecólogo que nos ha llevado en los otros embarazos, Dr. Valls – Clooney. En los círculos más extremistas, las cesáreas se han convertido en el icono de la lucha en contra de los partos no naturales. No pretendo polemizar sobre el tema del supuesto beneficio para el médico, el hospital, etc que suponen el alto índice de cesáreas en los partos actuales, de hecho no puedo tener ningún criterio al respecto al carecer de estadísticas y fuentes objetivas, y además asumo mi falta de criterio en los asuntos importantes de la vida. El caso es que vino así, y a ver quién es el guapo que discute a un profesional médico semejantes aspectos. Me fío ciegamente de lo que me dice, y más si es compañero de profesión de la Nuri.

Sea como sea, Laia se presentó el viernes 23, sin sufrimientos de que si pasa o no pasa, y con un color de piel de lo más sanote. Pesó 3,600 Kg y midió 50,5 cm. En comparación con sus hermanos, el Pere pesó 3,800 Kg con 53 cm, y el Joan 3,300 Kg y 52 cm. Es decir somos poco originales. Como en los nombres.

La aventura empieza en el hospital, es otra dimensión. El espacio vital se reduce a una habitación con una cama y un sofá que hace las veces de catre para el visitante. O sea, para el papá. El universo de la mamá se limita a las cuatro paredes, bastante tiene que sufrir con el postoperatorio y con la subida de la leche y con los puntos y con la cuña y con la dieta líquida del primer día, blanda 1 y 2 y normal a partir del cuarto día, y tal y tal. El panorama del papá tampoco es nada envidiable. Su horizonte se amplía un poco más. Conoce la cafetería del hospital y sus precios abusivos, los bares de la zona (¿os habéis dado cuenta cuántos bares del Eixample están regentados por chinos?), los restaurantes, los aparcamientos, las paradas de metro, etc, etc. Su calvario empieza con el hecho de asumir que en toda esta movida eres un cerito a la izquierda. No pintas nada en la sala de dilatación, ni en el quirófano (es lógico), solo sirves para ir a “hacer el ingreso” que creo es una excusa que se han inventado las comadronas para que desaparezcas durante un ratito. Tus tareas de GESTOR ADMINISTRATIVO se van ampliando a medida que tienes que ir al registro, al INSS, al ICS, al curro de la mamá a llevar la baja, a la oficina de Benestar de la GENCAT, etc, etc. Es un rol supercreativo este que me ha tocado vivir. Por otra parte, estás sometido al estereotipo de padre que no tiene ni idea de niños; las enfermeras, las auxiliares, las abuelas, y hasta las señoras de la limpieza te dan consejos (casi órdenes) de cómo coger al bebé, de cómo cambiar un pañal, de cómo hacerle el rotet.......Señoras, que es el tercero!!! Solo falta el Dr.House para vacilarme un poquito..

En fin, los días en el hospital se hacen largos. Las agradecidas visitas y llamadas se suceden aunque a veces se va un poco de las manos. Para eso ya están las auxiliares modelo Srta. Rottenmeyer, que se encargan de amonestar a quien sobrepasa los límites. Como en “Alguien voló sobre el nido del cuco” de Jack Nicholson.

De vuelta en casa, empiezo a enterarme de las nuevas noticias, hay un nuevo partido comunista vasco, el permiso de paternidad de 10 días empezaba a aplicarse el sábado (perfecto, no me pilla), Rajoy le está haciendo boicot a El País, mi jefe se jubila a final de año (no te vayas todavía), etc, etc... me entero casi sin quererlo que le han hecho unas fotos de las tetas a una chica que solo quería que saliera el culo, una tal Pataki (debe ser griega). Las cosas no han cambiado tanto en estos días.

Ahora que llevamos unos días en casa, me doy cuenta que los bebes de días SÍ tiene horarios. Laia, concretamente, llora todos los días de 18.30 a 21.00 sin parar ni para respirar. Por lo demás sí sigue un horario absolutamente anárquico, come cuando le da la gana, hace caca cuando le apetece, y duerme cuando menos te lo esperas menos de noche. No problem, aquí está su padre y su madre pa lo que haga falta. Y contentos ¿eh?.

Curarle el melic es toda una experiencia. ¿Alguien sabía que existe alcohol de 70º para tal efecto?. ¿Alguien sabe alguna otra utilidad de este alcohol?. ¿Con Red Bull, estará bueno?...

En fin, como llevo una sobredosis de cafeína, todavía no me voy a la cama. Voy a intentar ordenar y archivar los dos millones de fotos que hemos hecho estos días.

Seguiremos informando.

Saludox.

Pdro.